Para Reiji, Jiro y el peligro de Rago vienen en el mismo paquete
Reiji llega a la unidad con una formación shinobi y una idea bastante rígida de lo que significa estar preparado. Jiro también proviene de una tradición ninja, pero su entrada a la organización ocurre después de algo totalmente fuera de cualquier protocolo: sobrevive gracias a la fusión con Rago y termina cargando dentro de sí una fuerza que otros mononoke quieren aprovechar.
Esa diferencia explica por qué Reiji no necesita conocer demasiado a Jiro para ponerse a la defensiva. Desde su perspectiva, confiar en él también significa confiar en una situación que nadie entiende por completo. La propia VIZ, al presentar el volumen 2 del manga, señala que el hecho de que Rago viva dentro de Jiro alimenta de manera directa la rivalidad entre los dos.
Black Torch: ¿por qué Rago se selló por voluntad propia? 7 min de lectura
Por eso llamarlo simplemente “el rival arrogante” se queda corto. Reiji sí disfruta medirse contra Jiro y tiene una actitud que invita al choque, pero su sospecha no sale de la nada. Rago es un objetivo para otros mononoke, y la Oficina todavía está evaluando qué tan manejable es la unión entre ambos. Para alguien obsesionado con reducir variables, Jiro es una variable enorme que además puede contestarte de vuelta.
El duelo del episodio 4 enfrenta dos maneras de entender la fuerza
Shiba provoca el enfrentamiento entre Jiro y Reiji como parte de la evaluación del primero. La escena funciona mejor si se mira más allá de quién golpea más fuerte: Reiji se apoya en la espada, la precisión y una técnica entrenada; Jiro responde con combate cuerpo a cuerpo, reacción inmediata y una forma mucho más impulsiva de pelear.

Reiji confía en lo que puede practicar y controlar. Jiro confía en lo que es capaz de decidir en el momento y, sobre todo, en el vínculo que construyó con Rago. Ahí está la fricción: para Reiji no basta con calcular la capacidad de Jiro si dentro de él existe otra voluntad con su propio poder y sus propios motivos.
Jiro tampoco entiende por completo la posición contraria. Para él, Rago ya demostró con acciones que puede ser un aliado, así que buena parte de la sospecha institucional le resulta injusta. Desde afuera, sin embargo, sigue siendo razonable preguntarse qué ocurriría si esa fuerza se volviera incontrolable. El combate no responde esa pregunta; revela que la nueva unidad está formada por personas que todavía no entienden la confianza de la misma manera.

Koga convierte la sospecha de Reiji en un problema real de campo
La primera misión cambia el tono de la rivalidad. En el episodio 5, Jiro y Reiji llegan al espacio subterráneo donde estuvo sellado Rago y se encuentran con Koga, un mononoke que precisamente quiere apoderarse de él. De pronto, el peligro que Reiji veía de forma abstracta ya está delante de los dos.

Lo interesante es que la serie no usa ese momento para darle una victoria ideológica a Reiji. Sí: Rago atrae amenazas reales. Pero cuando esa amenaza aparece, la solución no es apartar a Jiro, sino pelear junto a él. El riesgo que tanto preocupa a Reiji obliga al equipo a coordinarse.
Ahí empieza el cambio importante. Reiji ya no está juzgando a Jiro únicamente por lo que podría pasar; ahora también cuenta con una experiencia concreta de misión. Vio qué ocurre cuando alguien busca el poder de Rago y vio cómo responde Jiro cuando no hay un duelo controlado ni una prueba de aptitud de por medio.
La presentación de VIZ del volumen 2 subraya además que estos combatientes siguen siendo adolescentes metidos en un conflicto pensado para adultos. Ese contexto hace que la rivalidad tenga consecuencias. Equivocarse al leer al compañero no significa solamente perder una discusión: puede comprometer a toda la unidad.
El episodio 6 explica por qué Reiji necesita sentir que tiene el control
El entrenamiento de Fuyo lleva el conflicto a otro lugar. En el episodio 6, Jiro, Ichika y Reiji son puestos dentro de un espacio de ilusión diseñado para entrenarlos contra técnicas sobrenaturales. Reiji debe enfrentarse a un trauma personal, y con eso su rigidez deja de parecer únicamente una pose de chico talentoso y orgulloso.

La revelación no convierte automáticamente en correcta su hostilidad hacia Jiro. Lo que hace es darle una lógica emocional a su necesidad de ordenar el mundo. Reiji parece sentirse más seguro cuando puede separar con claridad lo controlable de lo peligroso, al aliado del enemigo y la técnica correcta de la improvisación. Si las reglas están claras, hay menos espacio para una pérdida que no pudo evitar.
Jiro y Rago rompen precisamente esa comodidad. Son un humano y un mononoke compartiendo un cuerpo, actuando por decisión propia y demostrando que la especie de alguien no define por completo de qué lado estará. Para Reiji, aprender a trabajar con ellos exige algo más difícil que ganar un duelo: aceptar que hay riesgos que no pueden eliminarse antes de empezar una misión.
¿Reiji tiene razón al desconfiar de Jiro y Rago?
Tiene razón al reconocer el peligro, pero se equivoca cuando reduce a Jiro a ese peligro. Hasta el episodio 6 ya es evidente que la presencia de Rago atrae enemigos y coloca a la unidad en situaciones difíciles de controlar. La precaución de Reiji no es absurda.
El problema está en asumir que algo impredecible es automáticamente poco confiable. Jiro puede ser impulsivo, pero sus decisiones muestran una línea bastante clara: proteger a otros y tratar a Rago como un compañero, no como un arma. Rago también toma decisiones propias. Eso vuelve a la pareja complicada para una institución, aunque no necesariamente menos fiable cuando llega el momento de actuar.
Por eso la relación mejora sin necesitar una amistad instantánea. Después del duelo, la misión contra Koga y el entrenamiento de Fuyo, Reiji sigue teniendo motivos para mantenerse alerta, pero ya cuenta con algo que antes no tenía: experiencia real al lado de Jiro. La sospecha deja de basarse solamente en lo que Rago es.
Ese matiz es lo que hace funcionar el conflicto. Reiji representa una preocupación legítima por controlar una amenaza; Jiro obliga a reconocer que esa lógica tiene un límite cuando la supuesta amenaza también puede elegir, proteger y cooperar. La confianza entre ellos no depende de que Rago deje de ser peligroso. Depende de descubrir, misión tras misión, qué hacen Jiro y Rago cuando ese peligro se vuelve real.